Un pub que mete miedo: coto de caza de Jack el Destripador

Ten Bells, el pub de Jack El Destripador

Por María Laura Rubina

 

El pub Ten Bells existe de una forma u otra desde al menos mediados del siglo XVIII. Su marca indeleble se la debe a los crímenes infames de Jack el Destripador, pero retrocedamos un poco, hagámosle honor a su historia antes de sumergirnos en los mares de sangre de las mujeres asesinadas en sus alrededores. 

Originalmente se encontraba en un sitio conocido como 12 Red Lion Street, muy cerca de su actual lugar. Cuando este edificio fue derribado como parte del corte de Commercial Street en 1851, los propietarios de Ten Bells, Truman Hanbury Buxton & Co, pudieron trasladar la taberna  al 84  de Commercial Street, donde la podemos visitar hoy.  El nombre del pub fue inspirado por la cantidad de campanas de la Iglesia de Cristo diseñada por Nicholas Hawksmoor, al lado de Spitalfields.

 

Sin embargo, su nombre fue mutando. Mientras allá por 1755 era conocido como la «Cervecería de las Ocho Campanas», en 1788, cuando la iglesia instaló un nuevo juego de ahora 10 campanas, según documentos de seguros de la época, el pub se había registrado entonces como «Ten Bells, Church Street, Spitalfields». El número de campanas de la iglesia aumentó a doce y luego se redujo a su número actual de ocho -después del incendio del campanario en 1836-. El nombre se plantó en las Diez Campanas -Ten Bells-

Su interior guarda siglos de historia. El pub está decorado desde el suelo hasta el techo con azulejos victorianos originales con motivos florales azules y blancos y hay una ranura de azulejos de colores que rodea la habitación. Se aprecia un mural de azulejos pintados en la pared del lado norte del edificio, titulado “Spitalfields in Ye Olden Time” -Spitalfields en los viejos tiempos- que fue diseñado por la firma W. B. Simpson and Sons y data de finales del siglo XIX y muestra a una tienda de tejedores, que conmemora el legado tejido de la zona. 

En el 2010, su nuevo propietario, John Twomey, comenzó su renovación y esta  incluyó la adición de un nuevo mural titulado Spitalfields in Modern Times, pintado por el artista Ian Harper. En lugar de presentar a los tejedores del siglo XIX, la pintura presenta escenas y personajes de Spitalfields del siglo XXI, como Gilbert y George. En 1973, el edificio fue catalogado de Grado II por su valor histórico (Un edificio catalogado de Grado 2 se define como un edificio o estructura del Reino Unido que es «de especial interés y justifica todos los esfuerzos para preservarlo»). 

En esa historia que hoy el pub trata de sacudirse; según sus patrones y en una movida de marketing casi inverosímil, los dueños no quieren que se asocie al pub con las historias de Jack el destripador sino por lo que tiene para ofrecer su barra. Ambición infructuosa si las hay ya que casi todos los tours sobre Jack disponibles a montones en el área, hacen parada obligada en la fonda. 

Pero recapitulemos: Jack el Destripador es el apodo dado a un asesino en serie no identificado que aterrorizó el distrito de Whitechapel en Londres en 1888. Cuenta la leyenda urbana y un poco las hemerotecas que, durante la época de sus asesinatos, el área alrededor de El Ten Bells formaba parte del distrito de Whitechapel, una de las zonas más pobres y con mayor índice de criminalidad de Londres en ese momento y se cree que algunas de las víctimas, que eran todas prostitutas, solían socializar o buscar clientes en la zona, incluyendo en el Ten Bells. 

El número exacto de víctimas atribuidas a Jack el Destripador es objeto de debate entre los historiadores, pero el número más comúnmente aceptado es cinco y se las conocen a menudo como las «cinco canónicas»:

  • Mary Ann Nichols (31 de agosto de 1888): Fue encontrada asesinada en Buck’s Row (ahora Durward Street). Su garganta estaba cortada y su abdomen mutilado.
  • Annie Chapman (8 de septiembre de 1888): Chapman fue descubierta asesinada en el patio trasero del número 29 de Hanbury Street. Sus lesiones eran similares a las de Mary Ann Nichols, con la garganta cortada y el abdomen mutilado.
  • Elizabeth Stride (30 de septiembre de 1888): El cuerpo de Stride fue encontrado en el patio de Dutfield, fuera de Berner Street. Su garganta había sido cortada, pero su cuerpo no fue mutilado de manera extensa como las víctimas anteriores.
  • Catherine Eddowes (también el 30 de septiembre de 1888): Eddowes fue encontrada asesinada en Mitre Square. Sus heridas eran horribles, con la garganta cortada, el abdomen mutilado y el rostro desfigurado.
  • Mary Jane Kelly (9 de noviembre de 1888): El asesinato de Kelly fue el más horrendo de todos. Fue asesinada en su apartamento en Dorset Street. Su cuerpo fue brutalmente mutilado, mucho más allá del alcance de las víctimas anteriores.

A pesar de la extensa atención de los medios, la especulación generalizada, las teorías conspirativas, sospechas sobre residentes locales, médicos y hasta miembros de la realeza, más la urgencia del miedo general de la gente, las investigaciones fueron infructuosas por falta de pruebas concretas y la verdadera identidad de Jack el Destripador sigue siendo uno de los mayores misterios en la historia criminal de la isla. La fascinación de turistas de todo el mundo no ha mermado y, más allá de los deseos empresariales de los dueños del pub por lavar la sangre de su historia, los visitantes hacen caso omiso y se deleitan imaginando escenarios posibles mientras degustan una buena copa de absenta, la especialidad del lugar. 

https://tenbells.com/

Recomendaciones de lectura:

El tour de Jack El Destripador

Recorrido del tour: Vení a conocer los escenarios de los crímenes más fuertes, ponete cara a cara con las víctimas y mirá bien las heridas. No apto para sensibles:: las muertes son de verdad.

Un seguidor de Jack el Destripador revive los crímenes del infame asesino serial. Los repite, los rehace para que la policía y los “riperólogos” puedan entrelazar la secuencia de los hechos, cómo pasó, dónde fue. Parece un guía turístico que va por los lugares de los crímenes que están persiguiendo. Quiere completar el plan de Jack.

El inspector Alexander Lope tiene que encarar el caso y se mete en una carrera en la que siempre va atrás, sin poder prever los movimientos, aunque las pistas de la historia de Jack el Destripador estén tiradas como un rompecabezas que no se puede armar. 

G. Portantier armó una novela que renueva y actualiza una leyenda. Hay que meterse en el libro como si estuviéramos en una excursión por los crímenes históricos, revividos por un imitador que te atrapa desde la primera línea.

A la caza de Jack El Destripador

Sumergite en esta novela escalofriante que te mantendrá en vilo de principio a fin. Inspirada en los misterios de Jack el Destripador, esta historia teje un enigma intrigante con un desenlace sorprendente que te va a poner la piel de gallina.

Audrey Rose Wadsworth, una joven de diecisiete años  de la alta sociedad que guarda un apasionante secreto. Mientras disfruta de eventos sociales y lujos, también se sumerge en un mundo oculto. Desafiando los deseos de su padre y las normas de la sociedad, escapa al laboratorio de su tío para explorar el intrigante campo de la medicina forense.

Cuando su investigación sobre una serie de espeluznantes asesinatos la lleva a perseguir a un despiadado asesino en serie, Audrey Rose se adentra en un terreno peligroso y que ella desconoce. La trama te envolverá con giros inesperados y momentos impactantes, respaldados por fotografías auténticas de la época.

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